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Plantacion de Matcha
Nuestro matcha proviene de la prestigiosa región de Uji, Kioto, considerada la cuna de algunos de los mejores tés de Japón. Dentro de esta región se encuentra Wazuka, un pequeño pueblo conocido como la “tierra natal del té japonés”, donde el cultivo del té forma parte de la vida y tradición local desde hace siglos.
Sus montañas, clima fresco, neblina y suelos fértiles crean condiciones ideales para cultivar hojas de té de gran calidad. Wazuka es uno de los principales productores de té de Uji y aporta aproximadamente el 45 % del té cultivado en la prefectura de Kioto.
Elegimos matcha de esta región por su intenso color verde, textura fina y cremosa, agradable dulzor natural y profundo sabor umami. Cada taza refleja el conocimiento, el cuidado y la tradición de las familias productoras que han preservado el arte del té japonés durante generaciones. Gobierno de Wazuka
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¿Por qué Kamigamo & Sui?
Elegimos KAMIGAMO y SUI para ofrecer dos experiencias distintas que representan la diversidad y excelencia del matcha japonés.
KAMIGAMO, elaborado con los cultivares Saemidori, Okumidori y Yabukita, ofrece un perfil complejo y equilibrado, con umami pronunciado, dulzor natural y delicadas notas vegetales.
SUI, un ceremonial blend con predominancia de Okumidori, se distingue por su textura cremosa, intenso color verde y sabor suave, armonioso y con mínimo amargor.
Seleccionamos ambos porque cada uno posee una personalidad única: KAMIGAMO brinda profundidad y complejidad, mientras que SUI ofrece suavidad y equilibrio. Juntos permiten descubrir dos expresiones excepcionales del auténtico matcha japonés.
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¿Cómo se crea el matcha?
El matcha comienza con plantas de té japonés cuidadosamente cultivadas. Antes de la cosecha, los campos se cubren durante varias semanas para protegerlos de la luz solar directa. Este proceso aumenta la clorofila y la L-teanina, intensificando su color verde, suavidad y sabor umami.
Después, las hojas más tiernas se cosechan, se cuecen brevemente al vapor para detener la oxidación y se secan cuidadosamente. Se eliminan los tallos y las venas, obteniendo una hoja refinada conocida como tencha.
Finalmente, el tencha se muele lentamente en molinos tradicionales de piedra hasta convertirse en un polvo extremadamente fino: el auténtico matcha japonés. Cada etapa requiere tiempo, precisión y experiencia para conservar su color, aroma y sabor.